¿Habrá muerto el intento de bloguera que llevaba dentro? jueves 5 de noviembre de 2009
jueves 1 de octubre de 2009
¿Nos hacemos un Colacao?
Siguiendo con el Cola-Cao, que para mí que debería de llamarse Coca-Cao, porque así se forma la palabra cacao, lo cual tiene más lógica como nombre, y porque para mí es como la Coca: me activa, despierta mis instintos, cuando lo tomo me siento mejor y si pudiera, lo esnifaría xD
Yo sé que la empresa de Cola-Cao ha intentado abrir mercado, creando más y más productos inútiles de inferior calidad al primero, único y válido Cola-Cao. Lo sé y lo respeto, pero no los soporto. Ni el Cola-Cao turbo, ni el Cola-Cao light, ni el embotellado y todas las demás chapuzas, pueden igualar en calidad al Cola-Cao 100% original. El Cola-Cao que nos hizo pensar que el África Tropical era un lugar idílico donde los “negritos” cantaban mientras cultivaban. El Cola-Cao que nos vendió sueños, y aunque todos esos sueños eran una pura mentira, siempre iban refrendados con un producto de verdad.
Puedo pensar en muchos momentos de mi vida, y todos ellos están marcados por un vaso de Cola-Cao. Aquellas meriendas de mi infancia, donde el vaso de Cola-Cao iba acompañado de un bocadillo de chorizo o de jamón, a veces de un Phoskito o un Bollycao. Comíamos estas mierdas y no engordábamos, porque no parábamos. Porque ni siquiera comiendo parábamos de jugar. No tenía una videoconsola, no pensaba en ello ni me importaba. Me encantaban los días de verano en la piscina. En aquellos días no me importaba quedarme todo el verano en mi ciudad, siempre había alguien con quien jugar y nunca hacía tanto calor como ahora. Con 100 pesetas era rica y con 500 flipaba en colores. 10.000 pesetas eran un mundo, algo que vi sólo en la Comunión.
Siempre convencía a mi madre para comprar el lote de nosecuantos kilos de Cola-Cao. Llegábamos de Hipercor y lo primero que hacía es abrir rápidamente el paquete y sacar el regalo que traía: Una karaokao, una batycao…Siempre era algo con lo que podías prepararte tu Cola-Cao de una nueva forma, que te despertaba curiosidad y deseos de tomarte ya un Cola-Cao fresquito. La mayoría de las veces eran productos inútiles, que acababan rotos, guardados en un cajón o directamente arrojados al cubo de la basura. Pero eran sueños, las ilusiones de Cola-Cao corrientes y molientes. Nada espectacular. Cada vez que salía un nuevo regalo, los ojos me hacían chiribitas y sabía que lo tendría, porque mi madre no me diría que no a eso.
Yo sabía lo que podía pedir y lo que no. Las cosas funcionaban así con mis padres, pero me aprovechaba de aquellas cosas que me permitían para explotarles al máximo. Por ejemplo, algo a lo que no me ponían límite eran los libros. Cada vez que íbamos a Hipercor, yo regresaba a casa con un libro nuevo. Y cuando regresaba con mi libro y con mi regalo de Cola-Cao, era un día fabuloso. Recuerdo que los libros estaban fuera del recinto donde se compraban los comestibles, así que yo arrastraba a mis padres allí , justo a la estantería donde estaban todos los libros verdes de Enid Blyton, y alguno caía. No siempre fue esta autora, pero es la que recuerdo con más cariño. Sus libros sobre un árbol mágico, cuya copa visitaban distintos países, me fascinaban. Sentía todas esas aventuras en mi propia piel y aquella emoción, aquella visión tan asombrosa de las cosas, aún persiste en mí. Todavía puedo sentir lo que viví con aquellos libros, que tanto de vida me llenaban. Echo de menos aquellos días. Como dicen los Celtas, " a veces llega el momento en que te haces viejo de repente".
sábado 5 de septiembre de 2009
Desayuno y merienda ideal
Vuelvo de vacaciones reivindicativa, revolucionaria, con ansias de denuncia social. Quiero quejarme de algo que me repugna al máximo y defender la fidelidad de quien ha estado ahí desde siempre, auténtico y sin disfraces, acompañándome en momentos alegres, tristes e indiferentes: el Cola-Cao.
Los que me conocen bien, saben de mi pasión por este suculento manjar. ¿Qué sería de la leche sin el Cola-Cao? Porque el Cola-Cao vale como producto por sí mismo. Quién no ha probado a tomar una cucharada de Cola-Cao y sentir cómo el polvo elemento se pega a nuestro paladar y ricamente se funde al disolverse exquisitamente en nuestra saliva…E inmediatamente un calor placentero invade todo tu cuerpo (sin llegar al orgasmo, porque en ese caso el Cola-Cao valdría millones, y yo vendería mi vida para comprarlo xDD). El Cola-Cao es ideal para espolvorear en postres. Yo recomiendo espolvorear un plátano con Cola-Cao y comértelo. Entonces, el plátano adquiere una nueva dimensión, se convierte en un elemento de placer supremo y, llegados a este punto, penséis lo que penséis, no os sintáis mal por dar rienda suelta a vuestra imaginación xD
¿¿Leche caliente sola…??¡¡Señores, por Dios!! ¡¡Eso sabe a rayos!! Pero si le añadimos dos cucharadas de Cola-Cao, se convierte en un suave manjar que aligerará nuestras penas en lluviosas y frías tardes de invierno.
No importa la temperatura a la que tomes un vaso de Cola-Cao, porque en cualquier caso vas a disfrutar. Pero, sin duda, mi favorito es el Cola-Cao con hielo, bien frío, ahí… que me duelan hasta los dientes. Luego empiezo a mordisquear el hielo, y aunque lo haga con aire de erotismo en realidad es porque mi anemia ferropénica me produce pigofagia xDD
En fin, podría estar horas escribiendo sobre el Cola-Cao y no me cansaría, pero tengo que llegar a la parte que me compete hoy, a la denuncia. Quiero quejarme de esas cosas que la gente hace con el Cola-Cao y que no puedo soportar. Básicamente son tres, y si me voy acordando de alguna más, ya las iré añadiendo:
1. 1. Odio a los que toman Nesquik. (WTF?) En serio, dime que tus papilas gustativas han muerto, porque no lo entiendo.
2. 2. Odio a los que echan azúcar al Cola-Cao. ¡¡Hereje!! ¿Cómo puedes transformar el alimento de los campeones en vómito de burra?
3. 3. Odio a los que prefieren el Cola-Cao turbo. Para empezar, estoy indignada con la existencia del Cola-Cao turbo, porque va en contra de la esencia del auténtico Cola-Cao: los grumitos. ¡¡¿Qué no te gustan los grumitos?!! ¿Qué no te gusta coger una cuchara y cazar esos grumitos e ingerirlos o tomarlos al mismo tiempo que el Cola-Cao y que se deshagan en tu boca descubriendo su maravilloso contenido?
No, señores. Estas cosas no se pueden permitir. Estas cosas me ponen triste, me hacen sentir rabia y decepción ante el ser humano.
Bueno, hasta aquí he llegado hoy. Seguiré en próximas entregas hablando del Cola-Cao y productos afines. xDDDD. Hasta pronto.



